Recientemente se han actualizado las guías de HTA en niños y adolescentes de la Sociedad Americana de Pediatría, actualizando de esta manera las recomendaciones previas que databan de 2004.

Entre los múltiples cambios que se han introducido, figuran nuevas tablas de diagnóstico, basadas exclusivamente en niños con normopeso, cuando las previas incluían también niños con sobrepeso y obesidad. Con esto se consigue aumentar la sensibilidad del cribado de HTA, ya que los límites para definir HTA se han reducido varios mmHg, aunque a costa de aumentar posibles falsos positivos. En cuanto a cuando determinar la PA en niños, las guías en niños sanos recomiendan solo tomar la PA en aquellas visitas preventivas y no en todas las visitas al pediatra.  Esta determinación de PA debería ser anual a partir de los 3 años y en cualquier contacto sanitario en aquellos niños de más de 3 años con algún factor de riesgo como obesidad.  Se pueden utilizar dispositivos oscilométricos validados pero las medidas elevadas deberían confirmarse por el método auscultatorio y por la monitorización ambulatoria de PA de 24 horas, imprescindible en aquellos niños con PA elevadas de forma persistente para confirmar el diagnóstico. Los límites para considerar HTA estadio I varían en función de si el niño tiene más o menos de 13 años, pero se sitúan alrededor de 130-139/80-89 mmHg para HTA estadio I y más de 140/90 para HTA estadio II.  Otra de las recomendaciones interesantes es en cuanto a uso de la ecocardiografía de rutina, que ahora solo se indicaría en aquellos niños en los que se va a iniciar un tratamiento farmacológico. Éste ecocardiograma debería repetirse anualmente en niños con HTA de mal control.

El electrocardiograma o la determinación de microalbuminuria de rutina no serían necesarios en niños a diferencia de los adultos. Se elimina también el término prehipertensión que se sustituye por el de PA elevada,  en consonancia con las guías de la AHA/ACC. En cuanto el tratamiento, la base serían las medidas higiénico-dietéticas, recomendando la dieta DASH y la práctica de ejercicio físico, al menos 30 minutos de 3 a 5 veces a la semana. En aquellos niños con HTA estadio II de mal control, estaría en principio contraindicada la práctica deportiva intensiva. El tratamiento farmacológico, en monoterapia, se reserva para aquellos niños con HTA estadio II sin claro factor de riesgo como obesidad, o en aquellos con diabetes o enfermedad renal crónica. En cuanto a los fármacos de elección, de forma similar al adulto, se puede elegir entre IECAS, ARAII, antagonistas del calcio o diuréticos tiazídicos. Los objetivos de PA serian llevar al niño por debajo del percentil 90 según edad, sexo y altura o 130/80 mmHg.

Desde la Sociedad Valenciana de HTA y RV, os invitamos a leer el artículo completo que podéis encontrar en este link.

Dr Fernando Martínez García
Miembro de la Junta Directiva SVHTA
Internal Medicine Department
Clinical Hospital of Valencia